Nada se ha dicho en forma oficial todavía
pero es un hecho que Argentina ocupará finalmente una plaza en el mundial femenino,
categoría mayores, por la deserción de uno de los 16 participantes, República
Dominicana, que no irá a Canadá en julio. Así llega desde el máximo organismo
mundial.
De esta fortuita manera, nuestro sóftbol
se encuentra con este inesperado regalo, lo que es en sí toda una agradable
noticia. Lo es.
Pero esta contingencia, sin dudas
inesperada, ha venido a provocar una verdadera revolución en los niveles de
decisión, niveles que como todos sabemos se circunscriben a muy pocas personas.
Los dedos de una mano alcanzan para contarlas.
Es
que los fracasos deportivos que tuvo la nacional bajo las órdenes de Guillermo
Spotorno, no dejaron otro camino a Cipriota y su cada vez más reducido círculo
íntimo a soltarle la mano al entrenador y buscar un reemplazante.
Obvio es que, fuera del mundial y con
tiempo por delante, rearmar el cuerpo técnico con Juampi Martino como el
elegido para estar a la cabeza, era una tarea pendiente, que incluso por
algunos sondeos hechos por la cúpula hasta podían anunciar una cierta
“apertura” hacia sitios donde puede haber alguna gente valiosa y con ganas de
aportar.
Es un dato de la realidad que el mejor
nivel femenino esta en cercanías del puerto y, distanciado el máximo pope de la
CAS con la dupla Caño-Tazzioli, que conducen a Pilar y a la selección de ASBA
(reciente campeona argentina, una vez más), no hubo más remedio que volver a
convocar a Martino, de gran trabajo en Morón y que cuenta además con
experiencia a nivel internacional.
Se supo por aquí, todo se sabe a pesar de
la falta de información oficial y que la CAS no hace como marca su estatuto las
reuniones periódicas donde debieran tratarse y definirse estos temas, que
algunas apetencias del nuevo manager, que naturalmente se hubiese querido
rodear de su gente de confianza, no serán posibles porque ya le han impuesto
algunos nombres en cargos vitales como su principal coach y el jefe de equipo.
Y si se confirman esos nombres, quedará expuesto que la mano del presidente y
también la de un viejo dirigente bahiense tiene mucho que ver.
Tal vez la ausencia de noticias oficiales
sobre el particular, especialmente por la plaza ligada sin querer por
Argentina, tenga que ver con la necesidad urgente de volver a transitar los
escritorios oficiales donde se maneja la caja para acontecimientos
internacionales en el deporte argentino. Una caja que fue en los dos últimos
años harto generosa con la CAS, que a cambio mostró muy pobres resultados,
especialmente en femenino donde recalaron los números más abultados de la
“inversión” (recordar competencias oficiales y preparatorias, giras y múltiples
concentraciones).
Según pudimos saber, de fuentes muy
bien informadas (todo se sabe, mal que le pese a algunos) son escasos los
fondos que tiene hoy la entidad madre. Al punto que corre peligro la presencia
en Canadá del árbitro internacional Javier Peñarroya, designado para el mundial
por la ISF pero al parecer con la respuesta de la falta de recursos para
enviarlo al verano norteño.
Con el correr de los días irán
apareciendo más datos, sin duda. Iremos viendo de qué manera se arma el cuerpo
técnico y se pone en marcha el equipo nacional, si es que se decide afrontar el
desafío o, si por el contrario lo más “barato” es renunciar al convite,
entendiéndose lo de barato no sólo desde el punto de vista monetario.
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